El cigarrillo además contiene otros tóxicos como: amoníaco, alcohol metílico, ácido clorhídrico, furfural, aldehídos, arsénico y polonio radioactivo.
Uno de los mayores riesgos son las enfermedades cardíacas. Los ataques cardíacos son 3 veces más común en fumadores y los que fuman diario es 5 veces mayor. La posibilidad de morir de precozmente de una enfermedad del corazón resulta entre un 26% y un 90% más alto en fumadores. El tabaquismo es el factor principal de la arteriosclerosis, enfermedad que obstaculiza la circulación sanguínea y la nutrición de los tejidos en cualquier órgano o miembro.
El cigarrillo afecta también las vías respiratorias. Los enfisemas y la bronquitis crónica es causa de muerte en países desarrollados y ocurre 6 veces más en adictos al tabaco.
Las enfermedades vinculadas al consumo del tabaco fueron definidas por la OMS, como el mayor problema médico del siglo XX. La situación alcanzó en la segunda mitad del mismo, el carácter de epidemia.
El cúmulo de información científica sobre los daños producidos por el consumo del tabaco es absolutamente contundente. El tabaquismo mata más que: SIDA, tuberculosis, complicaciones de parto, accidentes de tránsito, homicidios y suicidios combinados. El 50% de las personas que continúen fumando, van a morir sólo por fumar, y la mitad de ellos perderá entre 20 y 25 años de vida.
LAS ÚLTIMAS ESTADÍSTICAS SOBRE EL TABAQUISMO EN ARGENTINA SON ALARMANTES:
- Cada 15 minutos muere un argentino a causa del cigarrillo.
- El 60% de los menores de 18 años admitió haberlo probado ya.
- Entre quienes fuman, el 75% inició muy tempranamente, entre los 13 y los 16 años.
- El momento más vulnerable coincide con el inicio de la adolescencia y a los 15 años es donde se encuentra el pico mayor.
- Seis de cada diez adolescentes fumadores consumen menos de diez cigarrillos por día (el 33%, sólo entre uno y cinco). Y un muy pequeño porcentaje, el 1.5% de los chicos fuma arriba de 26 cigarrillos diarios.
En las mujeres, además de las enfermedades del corazón, respiratorias y cáncer también se le suman los trastornos de aparato reproductor. La mayoría de los efectos adversos del tabaquismo son dosis dependientes, es decir que son peores cuanto más se fuman.
En 1988, el Ministerio de salud en Estados Unidos clasificó a la nicotina como una sustancia adictiva. Los cigarrillos son sumamente eficientes para suministrar nicotina. Cada vez que inhala, el fumador promedio consume entre 1 y 2 mg de nicotina por cigarrillo. La nicotina llega al cerebro en unos 10 segundos, lo que atribuye a su gran poder de adicción, el cigarrillo y otros derivados del tabaco general dependencia por un mecanismo similar al de la adicción a drogas.
El consumo de tabaco provoca deshidratacón de la piel que aparece áspera, quebradiza e inflexible. A esto se suma la poca oxigenación de las células, que hace que el cutis parezca grisáceo y apagado. El cabello también sufre los efectos secantes del monóxido de carbono, pierde luminosidad y se vuelve quebradizo. A su vez se incrementa la porosidad del cabello y éste fija el olor característico a cigarrillo.

Cuando se fuma repetidamente, el cuerpo desarrolla una tolerancia, es decir, se necesita más cigarros para obtener el mismo efecto. Lo que sucede es que uno se vuelve adicto y una vez adicto es muy difícil dejar de fumar. Cuando las personas adictas a la nicotina dejan de fumar, pueden sufrir de ansiedad, hambre, depresión, dolor de cabeza y otras sensaciones desagradables. Ëstas sensaciones se conocen como "síntomas del síndrome de abstinencia"